Renovarse y vivir

¡Hola!

Quiero aprovechar esta primera entrada en el blog para presentarme y para conarte como se gestó este proyecto.

Mi nombre es Altea y hasta hace dos años tenía una marca de muñecos hechos a mano que se llamaba Altamar Handmade. Eran muñecos de fieltro personalizados que cosía a mano con todo lujo de detalles y que, por tanto, me costaban mucho tiempo de hacer. Disfrutaba mucho del proceso, pero sabía que tenía que hacer cambios en la marca porque tal y como la había planteado era muy complicado mantenerla a flote.

Y en esas andaba cuando a principios de enero del año pasado tuve un accidente de moto. No fue muy grave porque no íbamos muy deprisa, de hecho mi novio no se hizo prácticamente nada y la moto tampoco, pero yo… me rompí tres huesos (poca broma). Uno de ellos, el más grave, fue un hueso de la cadera que me obligó a estar varios meses sin poder apoyar la pierna izquierda.

Al final todo el proceso de recuperación duró un año entero y, aunque la mayoría del tiempo se lo llevó la rehabilitación, también tuve mucho tiempo para pensar en Altamar, que era mi proyecto de vida.

Así que aproveché el parón obligatorio y empecé a rediseñarlo todo.

Pero todo, todo, todo.

Sentía que tenía que renovar el diseño de la marca y de los muñecos. Hacerlos de un estilo más limpio y minimalista. Más sencillo pero simpático al mismo tiempo.

Para conseguirlo cambié el logo, los colores corporativos, las tipografías… y también los materiales de los muñecos. Cambiar el fieltro por la tela de algodón y buscar una alternativa a la lana para el pelo, que no se enmarañe con tanta facilidad. Quería volver a conectar con los muñecos de trapo de mi infancia y la tela se convirtió en el denominador común de todos los aspectos del nuevo proyecto.

Y por último, busqué también un nuevo nombre, porque Altamar Handmade nació cuando éramos tres y después de tantos años ya no me sentía identificada con él.

Siempre he querido un nombre más sencillo, que sea una sola palabra y que haga relación, en cierta forma, al tipo de proyecto que he creado.

Si llegados a este punto tienes curiosidad, no te haré esperar más. El nuevo nombre es Trapilla.

Seguramente ahora te suena raro, y es normal, a mí también me ha costado acostumbrarme. Pero cuando sepas por qué elegí ese nombre todo tendrá mucho más sentido.

Si lo pienso, diría que hubo 5 razones que me llevaron a elegirlo. Antes de contártelas, necesito aclarar que para mí el proceso de encontrar EL NOMBRE para el proyecto fue dificilísimo, largo y bastante frustrante. Porque cuando encuentras un nombre que te encaja, el dominio siempre está ocupado. Siempre.

Así que desde ya te desvelo que la primera razón para elegir Trapilla como nombre es la más práctica y la menos romántica de todas. El dominio estaba libre.

A parte de ese, que ya te digo que es clave, el motivo principal fue que yo necesitaba que el nombre hiciera referencia de alguna forma a la esencia del proyecto. A la materia prima. Y es que me di cuenta de que la tela era la base de todos los aspectos del proyecto. Y además, trabajar con telas de algodón me conectaba con mi infancia, cuando aprendí a coser y me hacía mis propias muñecas de trapo.

El tercer motivo está muy relacionado con el anterior y lo he mantenido en secreto hasta ahora porque creo que es una novedad en el mundo de los muñecos. Al menos yo nunca lo he visto. Se trata del material del que está hecho el pelo de los muñecos de Trapilla y si lo piensas un poco no es muy difícil de adivinar. Estaba cansada de coser pelo de lana porque se suele enmarañar y si la lavas se estropea bastante. Así que buscando un material que no fuera tan tedioso de coser y que fuera más “todoterreno”, se me ocurrió probar uno que llevaba delante de mí todo el tiempo pero nunca se me había ocurrido utilizar como pelo. El trapillo.

Y fue todo un descubrimiento. Tiene algunas características muy buenas como el volumen, la amplia gama de colores y su resistencia a los lavados. Pero también tiene otras no tan buenas como el peso, las pocas probabilidades de encontrar muchas bobinas del mismo color, o la mezcla de materiales de su composición, que nunca puedes saber cuál es porque se confecciona a partir de retales. Pero a pesar de eso me encanta el resultado y estoy deseando enseñártelo.

Y el último motivo que me llevó a elegir el nombre de Trapilla, en realidad es el más importante. Es que se le ocurrió a mi abuela Lola mientras hacíamos una lluvia de ideas durante una sobremesa de domingo en su casa. Escuchó todos los nombres que yo estaba barajando en ese momento, que todos estaban relacionados con el trapo y el trapillo, y simplemente dijo: ¿Y por qué no Trapilla?

Y todo encajó.

Era sencillo, tenía significado, hablaba del trapo y del trapillo, hacía referencia a la cara de pillos que tienen los muñecos, el dominio estaba libre, era en femenino (y podía servirme como seudónimo a mí) y se le había ocurrido a mi abuela.

Y con todo esto en el tintero, nació también el logotipo.

Quería que hiciera referencia al mundo de la costura, de ahí las puntadas y el ovillo de hilo.

La palabra pilla está subrayada para resaltar ese aura de pillines que tienen los muñecos y además dentro de poco verás que el ovillo de hilo del logotipo es el mismo dibujo que está en sus mejillas.

Y eso es todo. Estos son los primeros pasos que di para empezar a darle forma a Trapilla. Espero que te hayan resultado interesantes o que te puedan ayudar de alguna manera si estás en el difícil proceso de buscar un nombre “perfecto”.

En el siguiente post te hablaré de los muñecos que conforman la Familia Trapilla, de sus características y otras curiosidades. Así que si te interesa conocerlos un poco mejor espero verte por aquí, en Instagram y en tu buzón de entrada.

 

 

Un abrazo grande de trapo.

Altea.

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